El Monte de San Miguel fue una de las plazas fuertes militares más importantes de la Edad Media. La roca escarpada y las mareas que lo aíslan del continente dos veces al día son protecciones naturales que los arquitectos y constructores medievales reforzaron con un impresionante dispositivo defensivo compuesto de murallas, torres y baluartes. Un conjunto excepcional y perfectamente conservado que constituye una de las obras arquitectónicas militares más bella e importante de la Edad Media. Al pasear por las murallas del Monte de San Miguel, el visitante disfrutará de unas magníficas perspectivas de la bahía y sobre las mayores mareas del mundo que invaden el lugar dos veces al día.

















